20 nov. 2010

Nuestro granito de arena


Hace aproximadamente dos meses nos invitó un amigo cristiano a mi amiga Sara y a mi acompañarle al comedor social. Dónde él había estado colaborando años atrás ( una persona sensato y especial )

En la misma calle donde se encontraba la puerta principal del comedor social había una pequeña fila de personas que estaban esperando la hora para poder entrar. No pude fijarme en todas éstas por que iba muy distraída pensando en lo que me iba a encontrar ahí dentro sin embargo al levantar la mirada ví a una mujer sentada sobre cartones en el suelo, pelo gris y unos ojos llenos de fuerza.
Aquélla mujer estaba sonriéndome

Una vez dentro del comedor social las Hermanas de la Caridad con su vestimenta de color blanco y azul cuando nos vierón dejarón sus quehaceres y vinierón a recibirnos con todo amor y humildad.
Habíamos llegado tarde por lo tanto nos tocó esperar. Las Hermanas de la Caridad y los voluntarios lo tenían todo preparado para la hora e incluso un poco antes.

Llegó la hora de entrada y la fila que habíamos dejado fuera se había triplicado.

Sara y yo nos encontrabamos enfrente de la puerta de entrada y por lo tanto podíamos ver con facilidad a las personas que iban pasando . Sara con su iluminada sonrisa que refleja felicidad y disponibilidad y yo melancólica y seria no quería perderme ni un solo detalle. Algunos se veía que padecían algún tipo de enfermedade psicológica y otros tan normales e incluso más normales de algunos voluntarios que estabamos allí. Alguno con su traje azul de trabajo . Otra con su falda y botas agradeciéndonos nuestra ayuda y presencia sonriéndonos. Y sin olvidar aquéllos que nos han dicho lo bonito que les parecía nuestro velo el cual definía lo que somos : Musulmanas
Rebuscando en mis recuerdos me topé con éstos quejándome, enfadándome mayoritariamente por tonterías y no valorando lo mucho muchísimo que tenía. Me sentí muy pequeña, demasiado pequeña ante todos ellos que apesar de su situación podían seguir sonriendo y reflejando tanta paz
Los que realmente ayudarón fueron ellos.Tanto yo como mi amiga salimos de allí con muchas cosas aprendidas y valoradas .
No recuerdo las veces que las Hermanas de la Caridad nos dierón las gracias por nuestra presencia cuando se aproximaba la hora de volver a casa y mi pena fue cuando me dijo una de ellas " Sois las primeras voluntarias musulmanas " .
Preguntándome el por qué no de los voluntarios musulmanes .. donantes de sangre musulmanes y pienso " En el Islam no había ninguna distinción en la sociedad, entre los musulmanes y los no musulmanes, había formas de cooperación para mejorar todos. El profeta nos da muchos ejemplos que muestran que no hay ningún impedimento en trabajar juntos. Hay que ser bondadosos con todos. En la época del profeta Muhammad se degollaba o sacrificaba regalaban parte de esta
carne del sacrificio a los cristianos.
Uno de los mejores métodos de predicación es hacer los bienes para los demás, si el musulmán quiere hacer los bienes para sí es mala misión, hacer el bien para lo
demás es transmitir un buen mensaje para los no musulmanes.


Algunos querían más .. otros menos
Muchas caras .. mucha gente
Su necesidad de alimentarse y quizá de amor les llevó allí .. Nuestra necesidad de dar y recibir nos llevó a ellos

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